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El oso que leía y el pájaro..

Creado por Adele López Flamenco

 

El oso que leía y el pájaro que no leía.

Había una vez un pequeño oso que leía mucho. Todas las mañanas cuando se despertaba, un vaso de leche se preparaba, con un gran plato de galletas marías y una lectura de periódico lo acompañaba, así se enteraba de lo que pasaba o sucedían en el bosque.

Así se enteró que la señora coneja, amiga desde hace mucho tiempo, tuvo a sus conejitos. También se enteró de la desgracia del señor castor, y es que el día anterior en el bosque hubo una fuerte lluvia y es por eso que el rio su presa se llevó  y todo su trabajo se perdió.

Un día, como era su costumbre el pequeño oso estaba disfrutando de su lectura matinal, cuando de repente escucho el alegre canto de un pequeño pájaro. Era un alegre pájaro que surcaba el cielo, sus alas eran muy coloridas y hermosas. Se posaba de repente sobre las ramas de los árboles y comía lo que se encontraba a su paso.

El pequeño pájaro se percató de la presencia del oso, le llamo la atención la actividad que estaba realizando. El pájaro nunca había visto un periódico y por eso se extrañaba de lo que el oso hacía. Así que sin más se lanzó en picada hacía el suelo y se presentó.

Hola, desde arriba estaba observando que estas muy entretenido con esos pedazos de papel, ¿Qué es lo que estás haciendo? El oso, nervioso, por la forma de conocer al pájaro, le contesto –estoy leyendo el periódico- el pájaro se quedó pensativo, y volvió a preguntar ¿Qué es un periódico? El oso, extrañado le contesto, es una manera de informarme de las cosas que suceden en el bosque, al leer cada nota que se encuentra aquí me entero de muchos sucesos. ¿Si quieres te lo presto? Le propuso el oso.

El pájaro como nunca había leído, comenzó a carcajearse y burlarse del pequeño oso, diciéndole que leer no servía de nada. Y con sus guasonas risas emprendió el vuelo nuevamente.

Un día, el pequeño pájaro al estar disfrutando su vuelo le dio mucha hambre, y como era su costumbre y no sabía leer, llego a un paraje lleno de granos y sin más comenzó a comer. Pero nunca leyó el anuncio que decía ¡Cuidado esto no es comida! y el pobre se enfermó. Desde entonces el pequeño pájaro todas las mañanas visita a su amigo el oso y juntos se ponen a leer.

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